Tanto en Filipinas como en el extranjero, los jóvenes y los estudiantes han protagonizado cada vez más protestas para denunciar los distintos problemas que aquejan a la sociedad filipina. En agosto organizaron movilizaciones en campus de todo el archipiélago con motivo del inicio del nuevo semestre. Estas acciones reavivaron y dieron continuidad al movimiento de paros estudiantiles de 2025 contra la corrupción generalizada, sobre todo en los proyectos de control de inundaciones. En Estados Unidos, los jóvenes estuvieron al frente de una jornada nacional de protesta liderada por Bagong Alyansang Makabayan (Bayan)-USA para exigir la liberación de la activista filipino-estadounidense Christine Pasion y del organizador mangyan-buhid Binay Serrano.

Las protestas estudiantiles en Filipinas dieron continuidad al movimiento del año pasado: denunciaron la corrupción, los abusos y el fascismo del Estado, al tiempo que pusieron de relieve reivindicaciones específicas del estudiantado, como el aumento de la financiación educativa y la defensa de la libertad académica y los derechos democráticos en los campus. Las movilizaciones también asumieron reivindicaciones populares, entre ellas la oposición al polo de Pax Silica y a la subordinación del régimen de Marcos al imperialismo estadounidense.

El 17 de agosto, los estudiantes llevaron a cabo una protesta coordinada en los campus del sistema de la Universidad de Filipinas (UP). Cientos de estudiantes participaron en las movilizaciones celebradas en UP Los Baños, UP Manila, UP Diliman, UP Visayas, UP Cebú y UP Mindanao, así como, en otras fechas, en UP Baguio y UP Tacloban. En Manila también hubo manifestaciones en la Universidad Normal de Filipinas, la Universidad del Lejano Oriente y la Universidad Politécnica de Filipinas (PUP). Esta última congregó a 3.000 estudiantes y fue la más multitudinaria.

En Cebú, la policía y las fuerzas del Estado intentaron reprimir las protestas juveniles. Las acciones coordinadas en la Universidad de San Carlos, la Universidad Normal de Cebú y la Universidad Tecnológica de Cebú se opusieron al aumento de las tasas de matrícula.

Con motivo del Día Nacional de la Juventud, la Unión Nacional de Estudiantes de Filipinas (NUSP) hizo un llamamiento al estudiantado a seguir alzándose y luchando por sus derechos: «A cada paso, nosotros, los jóvenes, no cederemos, porque nuestra posición se fundamenta en el pueblo. Debemos llevar este compromiso más allá de nuestros centros educativos, a las comunidades y a cada rincón del país, hasta lograr el cambio que llevamos tanto tiempo anhelando y que merecemos».

Alzarse y luchar por sus derechos fue precisamente lo que hicieron los jóvenes filipino-estadounidenses cuando se manifestaron ante los consulados de Filipinas en Los Ángeles, San Francisco y Seattle, y ante la embajada en Washington D. C. La protesta tuvo lugar al cumplirse el trigésimo día de la detención de Pasion, que sigue bajo custodia de la Oficina de Inmigración y la Policía Nacional de Filipinas (PNP), en una maniobra destinada a criminalizar tanto a ella como al organizador mangyan-buhid Binay Serrano mediante acusaciones fabricadas.

Bayan-USA puso de relieve la difícil situación de los migrantes filipinos en el extranjero y sus raíces en las condiciones existentes en Filipinas, de las que la diáspora debe extraer enseñanzas: «Pasion es un ejemplo de lo que significa ir a Filipinas, conocer de primera mano las condiciones del país y ponerse al servicio del pueblo, que participa activamente en su propia liberación… No debemos permitir que la represión de Marcos disuada a los filipinos de la diáspora de responder al llamamiento a servir al pueblo filipino y proseguir la lucha por una soberanía auténtica y una democracia nacional».