El Frente Nacional Democrático de Filipinas en Palawan (NDFP-Palawan) y el Partido Comunista de Filipinas (CPP) criticaron duramente al régimen de Marcos Jr. por las afirmaciones sobre el supuesto progreso de la provincia de Palawan incluidas en su reciente discurso sobre el estado de la nación (SONA). Los grupos revolucionarios también condenaron el saqueo del níquel y otros recursos de Palawan por parte del imperialismo estadounidense y sus lacayos locales, así como la utilización de Palawan como plataforma de lanzamiento para operaciones agresivas y provocadoras en el mar de China Meridional.
El NDFP-Palawan acusó al régimen de vender abiertamente los recursos naturales de Palawan a corporaciones mineras extranjeras como Ipilan Nickel, Coral Bay Nickel y Rio Tuba Nickel mediante la Ley CREATE y la ampliación de los arrendamientos de tierras hasta 99 años. Según la organización, estas medidas han provocado una grave reconcentración de la propiedad de la tierra y el acaparamiento de los territorios ancestrales de los pueblos indígenas molbog y cagayanen en la isla de Bugsuk, en beneficio de San Miguel Corp. y de la familia Cojuangco.
La provincia de Palawan alberga uno de los yacimientos de níquel más ricos, un mineral necesario para producir baterías de vehículos eléctricos, semiconductores y otras tecnologías avanzadas por cuyo control compiten ferozmente los países imperialistas. La mayor parte de la actividad minera de la isla se concentra en la extracción de níquel. La población de Palawan lleva mucho tiempo oponiéndose a la minería destructiva en la provincia, considerada la «última frontera ecológica» de Filipinas.
El NDFP-Palawan calificó los logros proclamados por el régimen de «vacíos y perjudiciales para el pueblo». Como indicios de que muchos habitantes de Palawan siguen teniendo dificultades para afrontar el coste de la vida, señaló el precio del gasóleo, superior a 140 ₱ por litro; el encarecimiento del arroz; y un salario mínimo provincial de 455 ₱. La inflación en la isla aumentó un 5,5 %, con una subida del 13,6 % en el precio del arroz. La organización también denunció las deficiencias del suministro eléctrico de la provincia: la red de Palawan Electric Cooperative (Paleco) solo cubre el 59 % del territorio, mientras Busuanga Island Electric Cooperative Inc. (Bisleco) sigue cobrando la tarifa más alta del país, 24,92 ₱/kWh. Mientras persisten los apagones, Prime Energy continúa explotando el yacimiento de gas natural de Malampaya para beneficio privado en lugar de ponerlo al servicio de la población local.
El NDFP-Palawan también condenó al régimen de Marcos, respaldado por Estados Unidos, por utilizar la cuestión del mar de Filipinas Occidental para impulsar los intereses y planes estadounidenses contra China. «Mientras el régimen magnifica constantemente la presencia militar de China en el mar de Filipinas Occidental, permite que buques de guerra y portaaviones estadounidenses naveguen por la zona y que se amplíen los emplazamientos del EDCA en el sur de Palawan y en la bahía de Ulugan», declaró el NDFP-Palawan. La organización advirtió de que, si estallara una guerra entre las dos potencias imperialistas, Palawan sería utilizada como plataforma de lanzamiento y sus habitantes se convertirían en «carne de cañón».
Anteriormente, el CPP había llamado a resistir la «guerra imperialista» estadounidense y el saqueo de la «última frontera» de Filipinas, después de que Estados Unidos anunciara en julio que rehabilitaría el puerto de Buliluyan, un puerto civil de Bataraza, Palawan, para que sirviera como base naval adicional en la isla. El CPP señaló que, aunque la rehabilitación se presenta como una mejora destinada a la Guardia Costera filipina, Estados Unidos lleva años utilizando el puerto y las costas cercanas para realizar ejercicios anfibios en el marco de las maniobras militares conjuntas Balikatan y Kamandag.
«El pueblo debe oponerse a que Estados Unidos utilice Palawan como plataforma de lanzamiento para sus operaciones agresivas y provocadoras en el mar de China Meridional y rechazar la fuerte presencia de tropas estadounidenses en la isla», afirmó Marco Valbuena, responsable de información del Partido Comunista de Filipinas (CPP), en un comunicado del 1 de agosto. El puerto de Buliluyan se suma a las bases e instalaciones estadounidenses existentes en la isla, entre ellas dos emplazamientos del EDCA: la base aérea Antonio Bautista, en Puerto Princesa, y la isla de Balabac, de 300 hectáreas.
El Gobierno provincial aprobó el año pasado una ordenanza que establece una moratoria de 50 años sobre nuevas explotaciones mineras en la isla. El NDFP-Palawan acogió favorablemente la medida y calificó la ordenanza de «un duro golpe al imperialismo y a su saqueo de la riqueza nacional, así como al régimen de Marcos Jr., respaldado por Estados Unidos, que se pliega y se somete a los intereses de clase de los imperialistas y de las corporaciones mineras extranjeras».