Los maestros comunitarios, Chad Booc y Geleiurian Nguio II; la trabajadora comunitaria de salud, Elegyn Baloga y los conductores Tirso Añar y Robert Aragon, que les acompañaban, fueron asesinados por las tropas de Las Fuerzas Armadas en la ciudad de New Bataan (provincia de Davao de Oro) el 24 de febrero del 2022. Familias, colegas y grupos por los derechos humanos condenan la masacre del “New Bataan 5” y llaman a la Comisión de los Derechos Humanos y otros grupos a que se lleven a cabo más investigaciones. 

De acuerdo con testigos, el grupo estaba yendo de New Bataan a Davao (ciudad) cuando fueron parados por miembros de la 10ª AFP División de infantería. Oficiales de seguridad afirman que los cinco fueron asesinados en “enfrentamientos militares”. Residentes de New Bataan, sin embargo, revelan que no había enfrentamientos en su comunidad.

La red Save Our Schools afirmó que Chad y sus compañeros eran civiles no armados. Estaban en el área realizando una “evaluación inicial y un análisis ambiental” a modo preparatorio para la posible reapertura de las escuelas de la comunidad indígena Lumad. El gobierno de Duterte ha ordenado hace relativamente poco la clausura de 178 escuelas comunitarias. Oficiales de su Grupo de Trabajo Nacional para la Eliminación del Conflicto Armado Comunista (NTF-ELCAC) han sido implacables al acusar a las esculas de “caldos de cultivo comunista”.

Antes de sus asesinatos, Chad, Gelejurian y Elegyn había sido blanco de etiqueta-roja, intimidación, amenazas de muerte y vigilancia por parte de los oficiales de seguridad de Duterte debido a su trabajo voluntario con las comunidades indígenas Lumad.

El 7 de marzo, en respuesta a las llamadas de los familiares y colegas de las victimas, Raquel Fortun, la Dra. patóloga forense, realizó una autopsia de Chad, Gelejurian y Balanga. Dra. Fortun clasificó las muertes de los tres como homicidio.

En su primer informe, declaró que Chad presentaba heridas en el tronco y laceraciones en pulmones, diafragma, hígado, bazo, estómago, intestinos, riñón y glándula suprarrenal derechos. Presentaba fracturas en sus costillas y vertebras y una herida de bala en su codo derecho. También reveló que Chad presentaba la médula espinal cortada.

El cuerpo de Gelejurian, de acuerdo con lo que sostuvo la Dra. Fortun, presentaba diversas heridas de bala de carácter severo y le habían arrancado parte de la piel de su estómago y su muslo derecho. Afirma la Dra. que la pierna izquierda de Elegyn había sido cortada unos centímetros por debajo de la rodilla y su que su pie derecho también había sido cortado cerca del tobillo. Sus miembros amputados fueron “unidos” de nuevo con cinta de embalaje. Se formaron coágulos de sangre en las yemas de sus dedos. La Dra. Fortun reveló que Elegyn también sufrió heridas de bala en la rodilla u codo derechos. Su mandíbula también estaba visiblemente arrancada y el puente de su nariz magullado.