Tras la 49.ª Cumbre de la ASEAN celebrada en Manila está creciendo una resistencia inusualmente amplia y transversal. En esa cumbre, los Gobiernos de Estados Unidos y Filipinas tienen previsto ultimar «Pax Silica», una iniciativa de seguridad económica de gran alcance destinada a remodelar el corredor de Luzón.

En las tranquilas tierras agrícolas de New Clark City, en Luzón Central, se está gestando una ola de protestas en torno a una parcela de 4.000 acres destinada al centro filipino de Pax Silica. En otras partes del país, agricultores, trabajadores de fábricas, líderes religiosos y estudiantes se están uniendo contra lo que consideran una apuesta geopolítica de alto riesgo. La oposición se intensifica en cinco frentes principales:

• Riesgos para la soberanía: Las protestas estallaron tras revelarse que los negociadores estadounidenses habían buscado inicialmente acuerdos extraterritoriales, entre ellos la aplicación de la jurisdicción estadounidense y la concesión de inmunidad diplomática dentro del enclave. Legisladores progresistas del Bloque Makabayan y juristas sostienen que estas concesiones vulneran la soberanía filipina y evocan el precedente de las antiguas bases militares estadounidenses de Clark y Subic. Pese a las garantías de la Autoridad de Conversión y Desarrollo de Bases (BCDA) de que se aplicarán las leyes filipinas, persiste el escepticismo ante la opacidad de las negociaciones bilaterales.

• Presión medioambiental: Organizaciones ecologistas y científicas advierten de que los centros de datos de inteligencia artificial y las plantas de semiconductores impondrán una enorme demanda de electricidad y agua, agravando las carencias de suministro en Luzón Central. La aceleración de la extracción de minerales críticos, como níquel, cobre y cobalto, amenaza además con provocar una deforestación generalizada y contaminar las cuencas hidrográficas.

• Desplazamiento y pérdida de medios de subsistencia: La organización campesina Kilusang Magbubukid ng Pilipinas (KMP) y la organización de pescadores Pamalakaya advierten de que la reconversión de tierras agrícolas y costeras amenaza la seguridad alimentaria y desplaza a comunidades rurales. Los sindicatos añaden que este modelo perpetúa la extracción de minerales sin procesar, mientras los beneficios derivados de la propiedad intelectual siguen concentrándose en el extranjero.

• Vulnerabilidad geopolítica: Los defensores de la paz advierten de que integrar la infraestructura nacional en cadenas de suministro estadounidenses dirigidas contra China convierte activos del país en objetivos militares estratégicos en caso de conflicto regional.

• Explotación laboral: Los críticos cuestionan la elección de Foxconn (Hon Hai Precision Industry Co., Ltd.) como principal inversor. El gigante tecnológico, conocido por ensamblar productos para Apple, Amazon, Microsoft y Sony, ha recibido fuertes críticas por jornadas de trabajo extremas, con entre 80 y 100 horas extraordinarias al mes, por restringir derechos básicos y por recurrir a «prácticas» estudiantiles mal remuneradas.

La resistencia se ha extendido rápidamente más allá de Metro Manila y por todo el archipiélago. La Liga de Estudiantes Filipinos (LFS) y Bagong Alyansang Makabayan (Bayan) organizaron manifestaciones en la Universidad de Filipinas en Diliman (UP Diliman), mientras que las peticiones impulsadas por ILPS Filipinas y organizaciones estudiantiles regionales reunieron más de 500.000 firmas para exigir la paralización del proyecto.

Instituciones católicas, entre ellas Cáritas Filipinas, dirigida por el obispo Gerardo Alminaza; el cardenal Pablo Virgilio David, presidente de la CBCP; y la Asociación Educativa Católica de Filipinas (CEAP), han formulado enérgicas denuncias contra el proyecto.

Marian Espinosa, representante de la Oficina Internacional del NDFP, criticó la defensa del proyecto realizada por el secretario de Defensa, Gilberto Teodoro Jr., y declaró: «Al afirmar que los beneficios deberían destinarse a las Fuerzas Armadas de Filipinas (AFP), Teodoro ha confirmado lo que muchos ya sabían: Pax Silica no está concebido para generar empleo para los filipinos, como promovía Marcos Jr., sino para servir como fondo de guerra destinado a la militarización».