El Frente Democrático Nacional de Filipinas (NDFP) celebró el 24 de abril el 53.º aniversario de su fundación con renovados llamamientos a impulsar su programa revolucionario, citando la intensificación de los conflictos globales y los retos socioeconómicos internos.

En declaraciones emitidas por los líderes y figuras fundadoras del NDFP, la organización hizo hincapié en que el empeoramiento de las tensiones internacionales —en particular las relacionadas con la actividad militar de EE. UU.— está agravando las dificultades económicas en Filipinas y aumentando las amenazas a la soberanía nacional.

El secretario general del NDFP, Elias Dipasupil, afirmó que la revolución democrática nacional «sigue avanzando en todo el país», y señaló las luchas armadas y de masas que se están desarrollando tanto en las zonas rurales como en las urbanas. Afirmó que, a pesar de las continuas campañas de contrainsurgencia, el Nuevo Ejército Popular (NPA) sigue contando con apoyo en el campo, mientras que en las ciudades persisten las acciones de protesta y los esfuerzos de organización.

El NDFP reiteró su programa de 12 puntos como marco rector de sus objetivos políticos, que incluye llamamientos a la reforma agraria, la industrialización nacional, la ampliación de los derechos democráticos y una política exterior independiente. Estos objetivos abordan cuestiones de larga data, como la falta de tierras, los bajos salarios y el acceso limitado a los servicios sociales.  El presidente fundador, José María Sison, destacó el papel histórico del NDFP como un «amplio frente unido» que aglutina a diversos sectores opuestos a la dictadura y a la dominación extranjera. Remontó sus orígenes a principios de la década de 1970, cuando las organizaciones se vieron obligadas a pasar a la clandestinidad durante la ley marcial, y subrayó su papel continuado en la movilización de trabajadores, campesinos y sectores medios.

Sison también destacó la importancia estratégica del frente único en la teoría revolucionaria, junto con la lucha armada y el liderazgo político, y lo describió como esencial para consolidar el apoyo entre las diferentes clases sociales.

Por su parte, la declaración del CPP vinculó el aniversario con las crecientes tensiones geopolíticas, provocadas por el aumento de la presencia militar y la influencia económica de Estados Unidos en Filipinas. Advirtió de que la ampliación de los acuerdos militares y los ejercicios conjuntos podrían arrastrar al país a conflictos más amplios, especialmente en la región de Asia-Pacífico.

El NDFP hizo un llamamiento a sus organizaciones aliadas y simpatizantes para que «fortalecieran la unidad y la determinación» ante estos acontecimientos, enmarcando su lucha como parte de un movimiento global más amplio contra el imperialismo.

Las declaraciones del aniversario proyectan continuidad y resiliencia, al tiempo que sitúan su campaña en contextos tanto nacionales como internacionales marcados por la incertidumbre económica y la rivalidad geopolítica.