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Published: 11 September 2026 11 September 2026

A pesar de la continua intensificación de las implacables campañas de contrainsurgencia del régimen de Marcos Jr., llevadas a cabo junto con el imperialismo estadounidense, la guerra popular revolucionaria en Filipinas continúa desarrollándose y avanzando en distintas regiones. Aunque en el pasado ha sufrido pérdidas de diversa magnitud, el Nuevo Ejército Popular (NPA) ha logrado avanzar y fortalecerse tras el movimiento de rectificación de 2023.

El imperialismo estadounidense y los ocho gobiernos reaccionarios que se han sucedido desde Marcos padre hasta Marcos hijo han lanzado más de diez guerras estratégicas de represión para aplastar al NPA, desde el Oplan Nip-in-the-bud hasta el NAP-UPD. Cada uno de estos planes empleó tácticas más intensas, brutales y extendidas que el anterior.

El régimen está incluso modernizando sus métodos represivos. Ang Bayan informó el 7 de agosto de un proyecto de «laboratorio de guerra moderna», con un presupuesto previsto de 379 millones de pesos, que se utilizará para formar a oficiales en el manejo de drones y robótica, las denominadas tecnologías de defensa «de última generación» o «emergentes». Esto se inscribe en el plan de Estados Unidos de utilizar tecnología militar en las campañas de contrainsurgencia e impulsar la guerra imperialista en Asia.

Según Ang Bayan, el laboratorio forma parte del creciente gasto militar del régimen de Marcos. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, instó recientemente a los países controlados por Estados Unidos a elevar el gasto militar hasta el 3,5 % del PIB. El secretario de Defensa Gilbert Teodoro, fiel lacayo de Estados Unidos, se mostró rápidamente de acuerdo e insistió en aumentarlo aún más, hasta el 4 % del PIB.

En medio de las operaciones militares focalizadas a gran escala del régimen y de sus incesantes campañas en numerosas regiones, el ejército popular reforzó sus vínculos de unidad con las masas y amplió y fortaleció sus fuerzas para frustrar las operaciones del enemigo y asestarle golpes mediante acciones guerrilleras.

Un ejemplo reciente se produjo en Matuguinao, Samar Occidental, donde, según un informe del NPA de Samar Occidental (Comando Arnulfo Ortiz), el 30 de julio tuvo lugar un enfrentamiento entre el Nuevo Ejército Popular y una columna de las fuerzas militares del régimen en la zona de Karumanggan. La unidad del NPA abrió fuego desde una distancia de 50 metros y se hizo con el control del combate. Ambas fuerzas intercambiaron disparos durante treinta minutos antes de que la unidad del NPA se retirara sin sufrir bajas.

El Mando Operativo Regional del NPA-Bicol (Comando Romulo Jallores) informó de que el 1 de agosto se produjo en Labo, Camarines Norte, un enfrentamiento entre una unidad del Nuevo Ejército Popular y fuerzas militares del gobierno reaccionario. Los combatientes rojos lucharon con valentía y lograron maniobrar y salir a salvo ante el intento de las Fuerzas Armadas de Filipinas (AFP) de aniquilarlos.

El NPA-Bicol añade: «En medio de la brutal invasión del campo por parte de las reaccionarias Fuerzas Armadas de Filipinas (AFP), bajo el inútil régimen títere de EE. UU.-Marcos II, los valientes combatientes rojos siguen movilizándose, organizándose y movilizando al pueblo junto con otras fuerzas revolucionarias para reforzar la unidad y forjar una fuerza sólida entre las masas campesinas que luche por su derecho a la vida, la tierra y el sustento».